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Una de las figuras más talentosas surgidas en la década del 90 del cine estadounidense, llamado a ser -pese a algunos pasos en falso- el nuevo gran actor serio de ese país. Criado en Columbia, Maryland, Norton fue un niño brillante que, a los 5 años y por decisión de su niñera Betsy True (luego convertida en actriz), debutó sobre las tablas en una adaptación de Cenicienta en formato de comedia musical. Poco tiempo después comenzó a estudiar en la Escuela Columbia de Artes Teatrales de Orestein y a los 8 años debutó en la producción local Annie Get Your Gun.
Después de terminar la escuela secundaria, Norton estudió Astronomía, Historia y japonés en la Universidad de Yale, en cuyo marco actuó en numerosas producciones teatrales. Tras un breve paso por Japón y su radicación en Nueva York, decidió dedicarse "full-time" a la actuación. Primero trabajó en la puesta de Fragments, de Edwarsd Albee, y posteriormente se incorporó a la Compañía Teatral Signature de Nueva York, donde actuó en varias producciones off-Broadway.
Cuando se presentó en el casting del film La verdad desnuda (Primal Fear, 1996), de Gregory Hoblit, fue elegido entre 2100 postulantes. La intensidad de su actuación fue lo mejor del film y le abrió las puertas de Hollywood. Woody Allen posó rápidamente su mirada sobre él y ese mismo año lo hizo cantar en Todos dicen te quiero (Every Says I Love You, 1996). Y Milos Forman le dio un papel importante, esta vez como abogado, en Larry Flynt, el nombre del escándalo (The People Vs. Larry Flynt, 1996).
En 1998 trabajó en Rounders, con Matt Damon, y en el controvertido American X (American History X), de Tony Kaye, que le valió una nominación al Oscar pese al notorio fracaso del film. Inmediatamente, fue uno de los narradores del documental Out of the Past (1998) y coprotagonizó con Brad Pitt otro film controvertido por la violencia y la ambigüedad de su postura: El club de la pelea (Fight Club, 1999), de David Fincher.
Decidido a sostener una carrera meteórica, en 2000 debutó en los roles de director y productor con Divinas tentaciones (Keeping the Faith), con Ben Stiller y Jenna Elfma. Las dotes de buen narrador que demostró en este film le abren un futuro promisorio también detrás de cámara.
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